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Mostrando las entradas etiquetadas como Otras voces

El desayuno (Luis Alberto Cuenca)

Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno».

El miedo ( Alejandra Pizarnik )

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El miedo En el eco de mis muertes aún hay miedo. ¿Sabes tu del miedo? Sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos. Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo.

El desayuno (Luis Alberto Cuenca)

Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno». (Luis Alberto Cuenca)

El mejor tipo de amor

"El mejor tipo de amor es el que nos despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente" http://www.nswslasa.com.au/main/page_spanish__apego_inseguro_evitativo.html

Fin de partida (Samuel Bekett)

(...) HAMM.- En mi casa (Pausa. Profético y voluptuoso.) Un día te quedarás ciego. Como yo. Estarás sentado en cualquier lugar, pequeña plenitud perdida en el vacío, para siempre, en la oscuridad. Como yo. (Pausa). Un día te dirás: estoy cansado, voy a sentarme, y te sentarás. Luego te dirás: tengo hambre, voy a levantarme y a prepararme la comida. Pero no te levantarás. Te dirás: no debí sentarme, pero ya que estoy sentado me quedaré sentado un poco más, luego me levantaré y me prepararé la comida. Pero no te levantarás y no te harás la comida. (Pausa9. Mirarás un rato a la pared y luego te dirás: quiero cerrar los ojos, quizá duerma un poco, luego todo irá mejor, y los cerrarás. Y cuando los vuelvas a abrir la pared habrá dejado de existir (Pausa). La infinitud del vacío te rodeará, los muertos de todos los tiempos, resucitados, no lo llenarán, y serán como una piedrecita en medio de la estepa. (Pausa). Sí, un día sabrás lo que es esto, serás como yo, sólo que tú no tendrás a nadie...

The Black Swan (2010), con Natalie Portman

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http://black-swan.the-movie-trailer.com/ Natalie Portman encarna a Nina Sayers, que es elegida en su compañía de ballet para representar a la primera bailarina de la ópera del Lago de Los Cisnes. En esta ocasión, el director de la obra decide seleccionar a una sola bailarina que sea capaz de ser Cisne Blanco y Cisne Negro. Nina Sayers vive con su madre, una mujer que en el mundo de los cuentos podría perfectamente ser una bruja. Sobreprotege a Nina y la trata como si fuera una niña, pero es una mujer que está madurando y enfrentándose a la vida de adulta (con mucha dificultad, pero lo hace). También la envidia porque la culpa de haber dejado el mundo de la Danza cuando ella nació (en realidad, tenia ya 28 años). La controla e intenta boicotear su éxito pero no lo consigue. La gran autoexigencia de Nina y su afán por alcanzar la perfección la llevan a obsesionarse con el gran día, y progresivamente, va experimentando una muerte lenta y bastante gore. El espectador puede sentirse desorie...

Dafne y apolo

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A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraba; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos que el oro escurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros, que aún bullendo estaban: los blancos pies en tierra se hincaban, y en torcidas raíces se volvían. Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía este árbol que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño! ¡Que con llorarla crezca cada día la causa y la razón porque lloraba! [Soneto XIII, de Garcilaso de la Vega]