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The Black Swan (2010), con Natalie Portman
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http://black-swan.the-movie-trailer.com/ Natalie Portman encarna a Nina Sayers, que es elegida en su compañía de ballet para representar a la primera bailarina de la ópera del Lago de Los Cisnes. En esta ocasión, el director de la obra decide seleccionar a una sola bailarina que sea capaz de ser Cisne Blanco y Cisne Negro. Nina Sayers vive con su madre, una mujer que en el mundo de los cuentos podría perfectamente ser una bruja. Sobreprotege a Nina y la trata como si fuera una niña, pero es una mujer que está madurando y enfrentándose a la vida de adulta (con mucha dificultad, pero lo hace). También la envidia porque la culpa de haber dejado el mundo de la Danza cuando ella nació (en realidad, tenia ya 28 años). La controla e intenta boicotear su éxito pero no lo consigue. La gran autoexigencia de Nina y su afán por alcanzar la perfección la llevan a obsesionarse con el gran día, y progresivamente, va experimentando una muerte lenta y bastante gore. El espectador puede sentirse desorie...
Dafne y apolo
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A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraba; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos que el oro escurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros, que aún bullendo estaban: los blancos pies en tierra se hincaban, y en torcidas raíces se volvían. Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía este árbol que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño! ¡Que con llorarla crezca cada día la causa y la razón porque lloraba! [Soneto XIII, de Garcilaso de la Vega]
Sea quien fueres, sea yo quien sea: NO ME ALCANCES
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Todo parecía haberse detenido; aquello no lo había visto en mi vida. Ni siquiera recordaba mi nombre; sí sabía que estaba sola, pero no más. Así que, desconcertada, empecé a levantarme. La luz era tanta y tan inmensa que me dolían los ojos. Una ráfaga se llevó mi sombrero, que tanto esfuerzo me costó conseguir y que tan indiferente se mostraba hacia mi persona. --¡que te parta un rayo!—exclamé exhausta, tras una maratón de saltos para alcanzar al “fugaz sombrero”. Después de esto, comencé a recordar, las ideas me venían con cuentagotas: una a una y lentamente. Pero no conseguía ordenarlas en el espacio ni en el tiempo. Sin darme cuenta, empecé a caminar. Mientras, mi cerebro dormitaba y un sonido agudo y continuo me zumbaba en los oídos. Me los tapé pero no lograba extinguirlo. Me iba a volver loca de un momento a otro; no entendía nada, no comprendía aquello. Horrorizada, me desplomé en el suelo mullido, sobre la tierra fértil y me clavé algo. Por un instante, me olvidé d...
Filosofada (a mis 14 años)
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"EL ENTE GREGARIO DE COMIENZOS DEL S. XXI" Un pájaro que vuela tiene libertad. El tiempo caprichoso tiene libertad. La lluvia tempestuosa tiene libertad. Los ojos de un niño feliz tienen libertad. Los ecos entre montañas tienen libertad. El aire golpeándote la cara tiene libertad. Los pensamientos tienen libertad. Los sentimientos tienen libertad. Una cuchilla desplazándose por tu brazo tiene libertad. Un reguero de sangre corriendo por las paredes del lavabo tiene libertad. ¿Somos realmente libres? Quizás te sientas libre. Pero no eres tú, son tus sentimientos. Tus pensamientos fluyen más deprisa de lo que te imaginas, pero nunca llegarás a hablar tan rápido como piensas. Puede que te rías pero no lo harás del todo si no eres del todo feliz. Puede que algo te haga sentir libre, pero no es más que una ilusión. Eres un compuesto químico, tus moléculas reaccionan dependiendo de muchos factores, nada más. No te creas mejor que nadie por tener razón. Hombres que...
Deseos de espuma...
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Que venga el sol. Que me dore por dentro, que me alumbre tanto que no pueda mirar, que tenga que cerrar los ojos para no ver nada. Y utilizarlo de excusa para no verte. Que venga el aire. Que me devuelva al suelo, que me empuje con tanta fuerza que me tenga que agarrar a algo, para que me sujetes. Y me abraces cuando caiga, con fuerza. Que venga la lluvia. Que me moje entera, que me llene con tanta intensidad que se me cale el frío hasta en las venas. Que yo lo sienta. Que me ahogue. Para que tú me salves. Por última vez. Que venga el fuego. Que me queme, que me funda, que me arda tanto que me convierta de nuevo en ceniza. Que compacte mi materia, ahora porosa. Que me duela y me mate. Para que tú me llores. O me quieras. Que suba la tierra. Que me tape. Que me ahorque, que me pese. Que me arañe tanto que me escueza. Que te escueza tanto que me arda, que te arda tanto que te mate, que te haga volar. Para que puedas verme.
Calcetines
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Calcetines es un gatito que se pasea por la urbanización de la casa de mis padres, es callejero y muy bonito, tan bello como salvaje. Es gris, con el pelo ni corto ni largo, no es siamés ni tampoco persa, ni romano; tiene motitas blancas en los extremos de sus patitas, donde las almohadillas, de ahí su apodo. Pues estaba yo con mi portátil en la mesa del jardín, ordenando los archivos, liberando el disco duro, cuando se me ha acercado él. Venía desde el final del jardín, que lo vi llegando, mirando firme, andante con sus cuatro patitas, carismático, un gato seductor, pisando el césped con firmeza en el lomo y en su contoneo, pasando por entre los rosales y las buganvillas, con una seguridad que muchos humanos ya quisieran para ellos. Se me quedó mirando un buen rato, con su pata delantera derecha alzada, con los ojos como platos y muy quietecito, como esperando un movimiento mío. Llevaba entre sus dientes, colgando de sus fauces, una pobre lagartija muerta, que en paz descanse. Un trof...